En 1999 la manchega María José Calabria y el mallorquín Alberto Serrano cruzaron sus caminos al coincidir en el restaurante de Lasarte, ella como jefa de pastelería y él en la partida de pescados.
María José estudió hostelería en la escuela Fuenllana de Madrid, teniendo su primera experiencia profesional en el restaurante Guisando, para después dar el salto al Templo de la cuchara junto a Ramón Ramírez. Pasó por La Paloma, especializándose en la cocina de caza de la mano de Segundo Alonso. Posteriormente, aprendió del gran maestro Martín Berasategui en Lasarte, una experiencia que le abrió las puertas de El obrador del Café de Oriente. La siguiente parada culinaria le permitiría tocar el cielo de la materia prima en Santceloni de Santi Santamaría. De nuevo, la especialidad de la caza se cruzó en su vida en el restaurante La torcaz de Segundo Alonso.
Una vez en Mallorca, Alberto y María José cocinaron en Es Porxo, no sin antes pasar por Galopín, Guisando y Goizeko en Madrid.
En 2007 fundaron Casa Maruka y desde entonces deleitan a sus clientes con una fusión de tradición y modernidad digna de los paladares más exigentes.